El desastre de Acapulco no fue la lluvia, sino la oleada de corrupción y negligencia gubernamental y empresarial. De acuerdo con distintos testimonios recabados entre autoridades, exfuncionarios, constructores y actores sociales de la región, varios factores se combinaron: desde la compra de favores oficiales hasta la construcción en zonas de riesgo. Además, se toleró la invasión de manglares y no se construyó la infraestructura pluvial necesaria para soportar la demanda que provocó el 'boom' inmobiliario que se dio en el puerto entre 2003 y 2008.
--JOSE MANUEL SOTO.. 15-OCT-2013
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