Una mirada a los tesoros de El Colegio Nacional
Fundado por decreto presidencial el 8 de abril de 1943,El Colegio Nacional concentra en su edificio sede, en Donceles 104 y Luis González Obregón 23, en el centro histórico, la memoria de los intelectuales más connotados del país que han tenido el privilegio de ingresar a sus filas.
Nombres como José Vasconcelos, Daniel Cosío Villegas, Alfonso Reyes, Mariano Azuela, Octavio Paz, José Clemente Orozco, Gerardo Murillo (Dr. Atl), Rufino Tamayo, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Mario Lavista, Miguel León-Portilla, Eduardo Matos Moctezuma, Mario Molina, Enrique Krauze, José Emilio Pacheco yVicente Rojo engalanan la planilla de los 91 miembros que esta institución ha tenido a lo largo de sus 70 años de vida.
En esas siete décadas de existencia, este organismo ha logrado conformar diversos acervos que dan testimonio de su historia, de la labor de todos sus miembros y de su función como dependencia encargada de difundir la producción de sus integrantes, la educación y la cultura.
En el edificio, que originalmente albergó el Convento de la Enseñanza La Antigua, una de las primeras escuelas para mujeres, El Colegio cuenta con una biblioteca con cerca de 39 mil 800 volúmenes, la mayoría correspondiente a la obra de los miembros del Colegio, libros en los que han colaborado o publicaciones en las que se escribe de ellos.
"El que tiene más libros creo que es Reyes (Alfonso), ha escrito más y han escrito mucho sobre él", señala Patricia Jacobo, encargada de la biblioteca, durante un recorrido por esta colección bibliográfica que, a diferencia de la clasificación decimal con que cuenta el resto de la biblioteca, está organizada por orden alfabético.
Algunos espacios dedicados a intelectuales poco conocidos o que han publicado poco lucen semivacíos. "De Urquidi (Víctor, economista) hay poco, pero sí hay bibliografía de él, porque uno de los requisitos para ser miembro del Colegio es que hayan aportado algo", comenta Jacobo.
Para creadores como Carlos Chávez la biblioteca tiene un espacio específico. "Hay un lugar para partituras de los músicos. De Carlos Chávez tenemos una colección que recibimos en donación, hay muchos borradores de sus partituras", detalla.
Esta biblioteca, que también posee un acervo de consulta y correspondencia de los intelectuales, tiene un fondo reservado
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